Saludo de nuestro Obispo al Sinodo de la IELCH

Saludo de nuestro Obispo al Sinodo de la IELCH

Queridos hermanos y hermanas

Pensaba mucho en qué decirles y cómo describir mis pensamientos y oraciones en esos tiempos conflictivos para su y nuestras iglesias. Quiero compartir con Ustedes 1. una emoción – 2. un deseo – y 3. una ironía y muchas preguntas…

  1. Una emoción:

ESTOY DE DUELO. Estar de duelo significa vivir el dolor después de una pérdida. Es un sufrimiento. “Si una parte del cuerpo se duele todo el cuerpo se duele” escribió  el apóstol Pablo. Creo que en estos momentos todos y todas estamos dolidos.

¿Qué hemos perdido? Se ha perdido la unidad entre los luteranos en Chile.  Ya hace más de cuarenta años estamos de duelo porque la división de la iglesia duele. Y ahora una vez más duele que también el último intento del CILCH ha causado tanta discordia. Peleas duras causan algo como una pequeña muerte. Independientemente si estamos en favor o en contra del proyecto “ILFECH”, ya está hecho el daño. Estamos dolidos.

Vengo de la Asamblea de la Federación Luterana Mundial realizada en Namibia. No sabía que en este país 3 iglesias luteranas formaron un “Council of churches” (= Consejo de iglesias). ¿Por qué a nosotros nos cuesta tanto?

  1. Un deseo:

En estos conflictivos y dolorosos momentos nos deseo PAZ. Paz no es un estado emocional sino Paz significa: buenas relaciones. Con malas relaciones uno no puede vivir en paz. Vivir en paz es algo de lo más difícil para nosotros, seres humanos tan conflictivos. Es algo contra nuestra naturaleza pecadora y peleadora. Para nosotros los cristianos la Paz tiene un nombre: Jesucristo. Él es nuestra Paz, porque vino a reconciliar y reestablecer buenas relaciones entre Dios y sus criaturas. Sabemos que el precio era y sigue siendo alto. De Jesucristo deberíamos aprender como buscar y trabajar por la paz. No es nada fácil, porque vivir en paz, en buenas relaciones, no será posible sin la búsqueda de verdad, de justicia y de reconciliación y perdón. Relaciones no verdaderas, injustas y desconfiadas nunca serán buenas relaciones. Todavía hay mucho camino por recorrer. ¿Por qué nos cuesta tanto?

  1. Una Ironía:

Últimamente me topé con el capítulo 16 (Versículos 17-33) del evangelio de Juan, parte de las últimas conversaciones de Jesús con sus discípulos en la tierra. Primero los discípulos no entienden lo que Jesús dijo y discutan entre si. Después Jesús se lo explica. Y luego ellos creen que ahora sí le entienden: “Ahora sí estás hablando claramente… ahora vemos … (y) creemos …”. Y “Jesús les contestó: ¿Así que ahora creen? Pues ya llega la hora, y es ahora mismo, cuando ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. …”

¡Qué ironía!

Pensé: cuanto nos parecemos a esos discípulos: o discutimos porque no le entendemos o, justo cuando creemos que lo hemos entendido y sabemos, nos dispersamos cada uno en lo suyo, y a Él lo dejamos solo. ¡Así somos! Confesémoslo.

 

Menos mal que el capítulo no termina allí. Sino dice: “Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir (y vivir sus duelos); pero tengan valor: yo he vencido al mundo”.

Es mi oración que el Señor nos ayude a no dejarnos vencer por los conflictos y las aflicciones de este mundo sino que juntos busquemos la paz en unión con Cristo.

Santiago, 21 de Mayo 2017

Siegfried Sander

Obispo ILCH